Mikel Santiago - Entre los muertos
Entre los muertos es el tercer libro de la trilogía de Ilumbe, y sí: es adictivo, profundamente adictivo. Es de esos thrillers que te obligan a seguir leyendo porque la trama no te suelta en ningún momento. Todo va rápido, con tensión constante, y siempre necesitas saber qué va a pasar después.
Recomiendo completamente la trilogía para quienes disfrutan del género. Yo la escuché en formato Audible y la experiencia fue muy buena. Los tres libros comparten ese mismo patrón adictivo. Sin embargo, algo importante: no están tan conectados entre sí como parece. Yo los leí uno tras otro pensando que era necesario seguir un orden estricto o que las conexiones serían clave, pero en realidad no. Funcionan perfectamente de manera independiente, con vínculos mínimos entre historias.
En este tercer libro, la protagonista es Nerea Urruti, una policía que ya ha aparecido en los anteriores, pero aquí toma el centro de la historia.
…
La trama arranca con una situación personal complicada: Nerea tiene un romance con Kerman, un médico forense que trabaja con la policía. Durante un fin de semana en el que la esposa de él está fuera, se van a una cabaña familiar. Todo se tuerce cuando, de regreso, sufren un accidente grave y caen por un barranco. Ella sale ilesa; él, aparentemente también, aunque con el tobillo roto.
El problema no es solo el accidente, sino la situación: no pueden ser encontrados juntos. Nerea decide irse antes de que llegue ayuda. Justo antes de irse, escucha que Kerman habla por teléfono con alguien. Ella se marcha, sube la ladera, toma su coche y vuelve a casa.
Al día siguiente, todo cambia: Kerman está desaparecido. Encuentran un coche accidentado y quemado, con un cadáver dentro.
Nerea entra en shock. Ella lo dejó vivo.
A partir de ahí, se construye el verdadero motor de la historia: la duda. ¿Qué pasó realmente? ¿Fue un accidente o hay algo más?
Para protegerse, Nerea oculta su relación con Kerman. Pero necesita volver a la cabaña a recuperar una prenda que dejó allí. Ese regreso marca un punto de quiebre: descubre que Kerman escondía dinero y una memoria USB. En ella encuentra fotos relacionadas con la muerte de un joven ocurrida dos años antes, oficialmente catalogada como suicidio. Sin embargo, las imágenes sugieren que fue un asesinato.
Desde ahí, la historia se expande y se vuelve más compleja. Se entrelazan varios casos:
- La muerte sospechosa de Kerman
- El supuesto suicidio de hace dos años
- La desaparición de un joven vinculado a drogas
- Y otro asesinato relacionado con el narcotráfico
La trama se enreda cada vez más. Nerea investiga por su cuenta mientras intenta no ser descubierta. La tensión es constante: siempre está al borde de que la descubran o de que la maten.
En medio de todo, tiene apoyos limitados: un compañero de la policía, un jefe que genera sospechas, y un antiguo conocido del colegio. Nadie es completamente confiable, lo que aumenta la sensación de peligro.
El ritmo es impecable. Es una historia larga, pero nunca se siente pesada. Al contrario: engancha cada vez más.
Ahora, el punto débil: el final.
El desenlace como tal (la resolución del misterio) funciona y es satisfactorio. Pero el final —las decisiones del personaje— no me convenció. Sentí que pierde coherencia con sus propios principios, y eso deja un sabor amargo. Es como si todo lo que construyó el personaje durante el libro se desdibujara en las últimas páginas.
Aun así, eso no borra lo anterior: si el libro tiene 500 páginas, es espectacular durante 499.
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