Mikel Santiago - El hijo olvidado

Como los tres libros anteriores de Mikel Santiago que me he leído, este también es completamente adictivo. Otra vez estamos en una historia policiaca de esas que uno empieza “un momentico” y termina necesitando saber qué pasó realmente.

El protagonista esta vez es Ori, uno de los policías que ya aparecía en el libro pasado de la serie de Ilumbe. Técnicamente la historia no está ambientada en Ilumbe, pero si cerca, y sí se siente muy dentro del mismo universo: mismo tono oscuro, mismo misterio, misma tensión constante y esa sensación de que todo el mundo oculta algo. O sea, más de lo mismo… pero dicho como algo bueno, porque si uno llega hasta aquí es precisamente buscando eso.

La historia es que Ori está de baja después de todo lo que pasó en el libro: Entre los muertos. Sigue lidiando con las consecuencias de los disparos, el proceso interno que le abrieron en la comisaría y todo el tema de haber matado a unas personas en defensa propia dentro de su casa. Ya no está trabajando activamente en la policía, pero termina involucrándose cuando acusan a su sobrino de asesinato. El sobrino insiste en que es inocente y Ori empieza a investigar por su cuenta para descubrir qué pasó realmente.

Y ahí es donde arranca todo el misterio: videos grabados por accidente, familias poderosas implicadas, secretos escondidos y piezas que poco a poco empiezan a encajar. Uno acompaña a Ori mientras ata cabos y trata de demostrar que su sobrino no es culpable, aunque absolutamente todo parezca apuntar en la dirección contraria.

No quiero entrar demasiado en detalles porque siento que este tipo de libros funcionan mejor cuando uno descubre las cosas poco a poco, y la recordación creo que es irrelevante, es mas de sensasión final. Pero sí puedo decir que es muy entretenido. Es de esos thrillers fáciles de leer —o de escuchar, porque yo me lo escuché por Audible— que logran mantenerte pegado todo el tiempo.

¿Es revolucionario? No. ¿Hace algo particularmente distinto dentro del género? Tampoco. Pero Mikel Santiago sabe perfectamente cómo mantener el suspenso y hacer que uno quiera seguir avanzando capítulo tras capítulo. Y honestamente, a veces eso es exactamente lo que uno quiere de un libro.



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