Paloma Sánchez-Garnica - Mi recuerdo es mas fuerte que tu olvido
Excelente. Recomendada. Es una novela novela, el propio culebron de amores.
Spoilers.
La protagonista es Carlota Molina, una juez madrileña de unos 52-53 años, profesionalmente exitosa, independiente, sin hijos y bastante cerrada emocionalmente. Esa manera de relacionarse con el mundo viene de una herida de infancia: a los doce años descubre que es hija ilegítima. Su padre, Clemente Balmaseda, no es simplemente un hombre que viaja mucho, como ella había creído, sino un empresario casado que mantiene dos familias al mismo tiempo.
Clemente está casado oficialmente con Amalia Escolar y con ella tiene tres hijos: Carlos, Enrique y Julia. Paralelamente mantiene una relación con la madre de Carlota. De repente Carlota entiende todas aquellas cosas extrañas de su infancia: por qué su padre nunca dormía en casa, por qué no tenía ropa allí, por qué desaparecía en Navidad y por qué los demás parecían saber algo que ella ignoraba. Descubre también que esos tres niños de la otra familia son sus hermanos.
Para Carlota, lo peor no es únicamente descubrir la doble vida de Clemente. También le resulta insoportable que su madre haya aceptado durante años ser «la otra». Y cuando quiere que Clemente la reconozca legalmente como hija, él se niega. Carlota termina consiguiendo judicialmente el reconocimiento, pero decide usar el apellido de su madre, Molina, y rompe completamente con su padre. Pasan más de treinta años sin que prácticamente exista relación entre ellos.
La persona que realmente representa una familia para Carlota es Zenobia, su abuela materna. Es uno de los personajes fundamentales de la novela y también una pieza esencial del secreto que se descubre al final. Carlota vive posteriormente en el piso que heredó de ella.
La novela comienza en diciembre de 2004. Una noche Carlota recibe una llamada inesperada de Julia Balmaseda, su media hermana. Clemente está gravemente enfermo y quiere verla antes de morir. Esa llamada obliga a Carlota a volver a enfrentarse con una familia de la que lleva décadas intentando escapar.
Y ahí la historia se vuelve coral. Entramos en la vida de los Balmaseda, y descubrimos que pertenecer a la familia «legítima» tampoco les ha garantizado la felicidad. Carlos, Enrique y Julia han crecido viendo un matrimonio sin amor entre Clemente y Amalia, y los tres reproducen de diferentes maneras relaciones sentimentales problemáticas. La propia autora explicó que esa generación está marcada precisamente por haber crecido dentro del desamor de sus padres.
Julia, en particular, adquiere muchísimo peso. Está casada con Cayetano, pero su matrimonio tampoco es realmente feliz. Además, cuando era joven, Julia había quedado embarazada durante una relación con un hombre casado y tuvo que afrontar prácticamente sola las consecuencias de aquel embarazo. Años después, la novela establece un contraste con su hija Cristina, que afronta una situación parecida pero encuentra unos padres capaces de apoyarla.
Y aquí aparece otro de los cruces importantes de la novela: Cayetano y Carlota tienen su propia historia sentimental. Carlota, que ha pasado gran parte de la vida protegiéndose para que nadie vuelva a abandonarla, se encuentra de nuevo con él. La relación entre los dos termina enlazándose con el conflicto de Julia y convierte el triángulo Carlota–Julia–Cayetano en uno de los reflejos de los errores amorosos de la generación anterior.
Pero el gran secreto está todavía más atrás. Lo que finalmente se descubre sobre Clemente y Zenobia
Clemente no había llegado accidentalmente a la vida de la madre de Carlota. Su vínculo verdadero y profundo era con Zenobia, la abuela de Carlota.
La historia de Clemente resulta mucho más turbia de lo que Carlota había imaginado. Al reconstruir el pasado se descubre que Clemente estuvo involucrado en la muerte del esposo y abuelo de Carlota y que varias de sus decisiones sentimentales estuvieron condicionadas por chantajes, miedo y conveniencias familiares. El resultado es una cadena absurda y dolorosa de decisiones: Clemente mantiene relaciones con dos mujeres que terminan dándole dos hijas, pero no consigue construir la vida que realmente habría querido con Zenobia. La mamá de Carlota la describen como una mala mujer que se llevó delante a su mamá.
Ese es uno de los giros más fuertes del final: Zenobia no era simplemente la abuela protectora que Carlota había idealizado. También formaba parte del entramado sentimental que explica la conducta de Clemente y el origen de muchos de los secretos familiares. La novela obliga así a Carlota a reinterpretar no solo a su padre, sino también a las personas que había considerado «buenas» o «malas» durante toda su vida.
Por eso el centro de la novela no termina siendo averiguar simplemente «¿por qué mi padre tuvo dos familias?». La verdadera pregunta es qué ocurrió décadas atrás para que todos terminaran viviendo unas vidas que en realidad no querían.
La revelación final libera, de distintas maneras, a varios personajes de esa familia.

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