Paloma Sánchez-Garnica - Victoria

Este ha sido mi segundo libro de Paloma Sánchez-Garnica y definitivamente confirmé que es una top! Escuché Victoria en audiolibro y me tuvo completamente enganchada. No porque sea un thriller lleno de giros imposibles, sino porque consigue algo mucho más difícil: hace que te importe profundamente la vida de sus personajes. Quieres seguir escuchando para saber qué será de ellos, aunque intuyas que el camino solo traerá más dolor.

Es una novela histórica ambientada en la Alemania de la posguerra y en los primeros años de la Guerra Fría. Pero más que una novela sobre política, es una novela sobre las personas que quedaron atrapadas entre las decisiones de los poderosos.

Me impresionó mucho ver cómo las ideologías de izquierda y de derecha, el socialismo y el capitalismo, empezaban a moldear la vida cotidiana de millones de personas. Hoy hablamos de esos conceptos con décadas de análisis, información y perspectiva histórica, pero en ese momento la gente simplemente intentaba sobrevivir. Cada decisión política significaba comida o hambre, libertad o cárcel, reunirse con la familia o perderla para siempre.

Paloma logra mostrar que la Historia, con mayúscula, siempre termina convirtiéndose en historias, con minúscula: las de familias comunes que pagan el precio de guerras que nunca decidieron.

La historia se desarrolla en paralelo entre dos escenarios que terminan reflejándose el uno en el otro. Por un lado está la Alemania derrotada y dividida entre soviéticos y estadounidenses; por el otro, un Estados Unidos que se presenta como el símbolo de la libertad, pero donde también existen el racismo, la persecución política y profundas injusticias. Paloma Sánchez-Garnica utiliza las vidas de Victoria y Robert para demostrar que ningún bando estuvo libre de fanatismos ni de víctimas.

Victoria fue la novela ganadora del Premio Planeta 2024, uno de los galardones literarios más importantes en lengua española.

En la nota final, la autora explica que la posguerra europea dejó tantas historias reales que podrían escribirse infinidad de novelas sobre esa época, porque el sufrimiento humano fue prácticamente inabarcable. Esa reflexión cobra muchísimo sentido después de terminar el libro.

RECOMENDADA.


⚠️ A partir de aquí hay SPOILERS

La historia comienza en un Berlín completamente devastado después de la Segunda Guerra Mundial.

Victoria vive con su hija Hedy y con su hermana Rebecca. Las dos hermanas fueron víctimas de las violaciones masivas cometidas por soldados soviéticos al terminar la guerra. Rebecca incluso contrae sífilis a causa de aquellas agresiones y queda física y emocionalmente destrozada. Mientras ella intenta recuperarse, Victoria asume prácticamente sola la responsabilidad económica de la familia, cantando cada noche en el club Kassandra. 

Victoria tiene una inteligencia extraordinaria para las matemáticas y los sistemas de cifrado, venia trabajando en eso con un Dr. que fue asesinado, y en resolución de eso conoce al capitán estadounidense Robert Norton. Lo que empieza como un encuentro casual termina convirtiéndose en una historia de amor sincera, en medio de una ciudad destruida donde parecía imposible pensar en un futuro. 

Sin embargo, el destino vuelve a separarlos. Robert debe regresar a Estados Unidos por su madre y Victoria permanece en Berlín intentando sacar adelante a Hedy y a Rebecca, pasan años antes que se puedan reunir porque Rebbeca esconde todas las cartas que le manda Robert .

Finalmente logra conseguir pasaportes para que las tres se vayan a Estados Unidos. Pero Rebecca, manipulada por un hombre ligado al régimen comunista revela el sistema de cifrado que Victoria ha desarrollado. Así hace que los servicios secretos soviéticos intervengan y Victoria le toca irse sola, mientras que Rebecca y Hedy permanecen en el lado oriental de Berlín, metidas en el régimen comunista, pero por colaboración y deseo propio de Rebecca. Sin embargo, esto no les sale nada bien porque inmediatamente se quedan empiezan a sufrir penurias. 

Cuando Victoria llega finalmente a Estados Unidos y se reencuentra con Robert, ese amor que había nacido en Alemania se convierte en su único refugio, pero extraña mucho a su hija y no logra tener información de ella. Además, una vez desarrollado el sistema de cifrado, le toca empezar a colaborar con el gobierno soviético. Por supuesto, Robert es ajeno a esta información. Sin embargo, luego la pillan y le toca decirlo. 

La historia de Robert también es profundamente trágica. Proviene de una familia que defendía la igualdad racial en una época en la que hacerlo podía costar la vida. Años antes de que Robert se fuera a Alemania, su hermana se enamora de un profesor afroamericano y ambos son asesinados por miembros del Ku Klux Klan, su pequeño hijo muere tambien en el mismo incendio. Lo más desgarrador es que uno de los responsables resulta ser el propio cuñado de Robert (hermano de su primera esposa, tio del niño).

Luego de eso su matrimonio se rompe y, con el tiempo, su exesposa termina casándose con Lucas, uno de los hombres implicados en aquella muerte. Robert dedica entonces su vida a luchar contra el racismo y a perseguir judicialmente a los responsables de tantos crímenes. Cuando finalmente consigue conocer toda la verdad, las pérdidas ya son irreparables. Robert es asesinado por Lucas. Es una historia tan dura como la de Victoria y sirve para demostrar que, mientras Europa sufría la división de la Guerra Fría, Estados Unidos libraba otra batalla igual de cruel contra el racismo, el Ku Klux Klan y el macartismo.

Mientras Victoria intenta rehacer su vida y buscar desesperadamente la forma de rescatar a Hedy, Rebecca y la niña viven el otro rostro del régimen soviético. Ambas terminan deportadas a Siberia, donde sobreviven durante años en condiciones inhumanas. Es probablemente una de las partes más dolorosas de la novela, porque muestra cómo la política podía arrancarle una infancia a una niña y destruir la vida de personas completamente inocentes.

Tras la muerte de Robert, Victoria regresa a Alemania decidida a encontrar a Hedy. Han pasado demasiados años y el reencuentro llega cuando su hija ya es una mujer. Es imposible recuperar el tiempo perdido, pero ambas consiguen reconstruir el vínculo que la guerra, las fronteras y las ideologías les habían arrebatado.

Creo que ese es el mayor logro del libro. No intenta convencer al lector de que un sistema político era mejor que el otro. Lo que muestra es que, cuando las ideologías se convierten en fanatismo y el poder se impone sobre las personas, quienes siempre terminan pagando el precio son las familias comunes.

Me encantó la capacidad de Paloma Sánchez-Garnica para convertir hechos históricos en historias profundamente humanas; y que no depende de grandes misterios para mantener el interés. Lo que realmente engancha es querer saber qué será de Victoria, Rebecca y Hedy.





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